Depresión en el anciano“Cuando yo era joven, un hombre de cincuenta años me parecía un viejo, y uno de sesenta me parecía ya decrépito. Ahora, cuando yo tengo setenta, me doy cuenta de que a esta edad todavía es posible amar, aprender, trabajar, crear y vivir”. Esto lo redactó el escritor italiano Giovanni Panini, como testimonio de una persona que aceptó y gozó la última etapa de su vida.
Y es que actualmente, la depresión ha mermado la calidad de vida de muchos acianos en el mundo, por lo que se considera como un problema de gran magnitud. A pesar de ello, es frecuente que los síntomas de este trastorno sean interpretados por las personas como algo normal y no se le preste la atención suficiente, lo que complica su diagnóstico y tratamiento, comenta en entrevista con Mediks.com, la Dra. Georgina Castillejos, psiquiatra del Hospital Ángeles Clínica Londres.
Para empezar, ¿qué es la depresión?
Es un estado de ánimo persistentemente bajo, es decir, el paciente no tiene ganas de hacer nada, pierde el interés por ciertos aspectos de su vida, disminuye su capacidad de gozo y la mayor del tiempo se siente angustiado, a tal grado que puede dejar de comer y dormir, lo que afecta súbitamente su salud.
¿Es frecuente la depresión en el anciano?
Por desgracia en los últimos años se han incrementado los casos. En la vejez concurren una serie de factores de diversa índole que pueden favorecer la aparición de este trastorno, entre ellos se encuentran:
- Presencia de enfermedades crónicas
- Cercanía con la muerte
- Soledad
- Jubilación laboral
- Incapacidad física
- Pérdida de familiares y amigos
A pesar de ello el envejecimiento no es sinónimo de depresión, es decir, no todos los ancianos están deprimidos.
¿Cuáles son sus síntomas más comunes?
Algunos síntomas de la depresión son simples de detectar, como la pérdida de peso por falta de apetito, insomnio, dificultades de concentración y memoria, quejas somáticas (cefalea, dolor, vértigo), así como cambios drásticos de comportamiento, Además, por ser muy difícil que los ancianos expresen lo que sienten, algunos prefieren aislarse o volverse irritables.
Es importante que los familiares observen la actitud del paciente para determinar la presencia de algún cuadro depresivo y, en caso necesario, acudir con un especialista para que efectúe un diagnóstico profesional, ya que la depresión se puede confundir (por sus síntomas) con otras alteraciones asociadas a la vejez, como la demencia, Alzheimer y Parkinson.
¿Cómo se diagnostica?
El primer paso es realizar un interrogatorio al paciente para obtener la información necesaria y efectuar un diagnóstico certero. Se le pregunta sobre su estado de ánimo en los últimos 6 meses, si ha deseos de morir, de su relación familiar, si se siente solo y sobre las enfermedades que padece. Es importante subrayar que el diagnóstico lo debe realizar un especialista (psiquiatra) e iniciar lo antes posible un tratamiento.
¿Cómo se trata la depresión?
Se emplean dos herramientas fundamentales: la psicoterapia y los antidepresivos. La primera se utiliza en diversas formas y tiene un papel importante en la depresión dentro de un abordaje integral del problema. Asimismo, los antidepresivos han mostrado su alta eficacia ante este tipo de trastornos, además de que en los últimos años han tenido un excelente desarrollo, por lo que (según el caso) pueden ser recomendables y útiles.
¿Es difícil que las personas acudan a un especialista?
Sí. Esto se debe a la errónea creencia de que la tristeza e irritabilidad son inherentes a la vejez, lo que ha perjudicado gravemente la detección precoz de este trastorno. Asimismo, por lo general, antes de acudir con un psiquiatra, las personas llevan al paciente con varios médicos, pero no llegan a la causa, por lo que después de varios estudios deciden llevarlo con un psiquiatra.
¿Qué hacer cuando llega la jubilación?
Como si no bastara con los cambios que se observan en el aspecto físico –el cabello que empieza a encanecer, la respiración que se acelera rápidamente al subir unas escaleras-, en esta etapa llega también la jubilación. Para muchas personas el nuevo hecho implica decrepitud e inutilidad, sin embargo, hay que resaltar que la jubilación no significa reposo, simplemente un cambio al ritmo de vida.
Durante esta nueva etapa, no obstante, las personas que se entregaron sin reservas al trabajo pero sin cultivar algún interés extralaboral pueden empezar a sentirse solos, aislados y a veces alejadas de la familia. ¿Qué hacer? Adaptarse lo mejor posible al nuevo estilo de vida.
No hay que olvidar que la felicidad también existe para los jubilados, quien ha tenido en su vida variadas aficiones, durante esta etapa seguramente se podrá mantener ocupado en ellas. Es decir, cuando las personas llegan a la vejez no significa que tiene que aprender cosas nuevas, sino redescubrir aspectos y habilidades que habían permanecido olvidadas por el peso del trabajo desempeñado durante toda la vida.
¿Y durante la etapa del duelo?
La vejez es la etapa en la que las pérdidas de familiares y amigos tienen mayor frecuencia. En estos casos, el anciano puede acudir con un especialista e iniciar un tratamiento psiquiátrico (terapias) que lo puede ayudar a salir lo antes posible de su depresión.
El apoyo familiar, durante el duelo, es fundamental. Los familiares se deben comportar como tales. El afecto lo cura todo. Hay que infundirles ánimo. Es importante consolarlos, brindarles contacto físico (un abrazo) y dejarlos llorar, ya que no es recomendable reprimir toda la serie de sentimientos que surgen de estas tristes experiencias.
Durante la etapa de duelo es muy importante estar al pendiente del paciente, ya que uno de los síntomas de la depresión en el anciano son las ideas de muerte, lo que puede generar que la persona deje de tomar sus medicamentos, de alimentarse o de cuidarse, lo que deteriorará poco a poco su salud y tener otro tipo complicaciones.
¿Las casas de asistencia para ancianos, son recomendables?
Algunos estudios indican que los ancianos que habitan en clínicas o casas de asistencia son más vulnerables a la depresión que quienes viven en sus hogares. Esto se debe a que no es lo mismo que estén acompañados y cuidados por su familia que por una enfermera… se sienten dentro de un círculo ajeno y abandonado.
Sin embargo, hay que mencionar que las reacciones ante la vejez son muy variadas, algunas personas se abandonan al reposo como si por fin hubieran alcanzado la meta, mientras que otras se dedican a múltiples tareas, por lo que en ocasiones no importa el lugar en el que habiten. Es obvio las personas viven a su manera los distintos periodos de la vida.
Es muy frecuente que las ideas que tenemos acerca de la vejez sean erróneas. Una cosa es clara: nadie es realmente viejo si sabe “llevar bien” sus años y si acepta tranquilamente la vida.
Por Daniel Villagómez
Si requiere de mayor información llene nuestra forma de cont@cto. |